Mirallesnack

2015, València
Premi Ciutat de València catergoria disseny gastronòmic, certamen Valencia Crea.
Col·laboracions: Mariví Martí, Silvia Miralles i Sean Robert.
Creació d’un plat inspirat en la vida de l’arquitecte Enric Miralles
Creación de un plato inspirado en la vida del arquitecto Enric Miralles

00_webMirallesnack nace con la vocación de experimentar la ‘vida’ de Enric Miralles, a través de uno de los sentidos que no se suele potenciar en arquitectura: el gusto.

Se compone, como cualquier vida, de distintas e-tapas leídas en continuidad. Estas son: la e-tapa de la formación, la del estudio con Carme Pinós, la de su posterior trabajo en solitario y la del estudio con Benedetta Tagliabue. Finalmente, la muerte.

La formación abre la degustación con un pan seco de semillas, untado con crema de queso, y cubierto con láminas de salmón ahumado. Estas láminas crudas esconden dos sorpresas, un pistacho pelado como pequeño y un grano de pimienta, que alteran el paladar y advierten de que la emoción está servida. La tostada se presenta rota, con violencia, la misma que supuso el paso de Enric por la escuela de arquitectura de Barcelona.

carmeCarme Pinos aparece de la mano de los frutos secos, pelados y sin pelar, que representan la arquitectura en estado puro. El trabajo intenso y sobrio de una época de plenitud. La crudeza de los materiales de trabajo, y la brutalidad y contundencia de los mismos.

Con esta línea de sobriedad llegamos a una barca de endivia, untada con crema de queso finas hierbas. Sobre ella se mece un rollito de brotes de ensalada que esconde un corazón enric de tomate seco conservado en aceite con especias. Enric, la barca, se come en dos bocados, el primero con la intensidad del rollito, y el segundo con un final salado que nos abruma e intranquiliza. Esto hace pensar que detrás de esta intensa e-tapa, puede haber sorpresas.

El siguiente paso es una parada, hay que contemplarlo. Imposible no sorprenderse por los colores, la mezcla de texturas y procesos que supone Benedetta. La familia, la felicidad y la experimentación entran en la vida, con la madurez de los frutos rojos y la frescura de la mermelada y la naranja. Frutos que maduran, conserva del proceso, tiempo, llega a nuestro encuentro.

Esta explosión de color termina en una onza de chocolate puro. Dulce y apaciguador, pero intenso y amargo a la vez. Como la muerte que se ha de afrontar con las manos vacías, un hueco en el paladar y los ojos cerrados, pensando que es el dulce final. Sin por ello olvidar, el fuerte sabor de boca que deja, inquietante e inacabado.

Cadencia imperfecta para un relato arrítmico.

Dossier amb el projecte complet